Embarcándome en el bilingüismo

 

5. UN ICEBERG LLAMADO TFG

Como en todo viaje y en toda aventura, hay momentos más fáciles y momentos más difíciles. Momentos en los que te sientes más fuerte y momentos en los que te sientes más débil. Para mí, uno de los momentos más duros y más difíciles desde que me embarqué en el bilingüismo fue el Trabajo de Fin de Grado (TFG). Es lo más difícil a lo que yo me he enfrentado a nivel académico, aunque también es con lo que más he aprendido. Al ser la primera promoción de grado, todo era nuevo para profesores y alumnos, lo cual complicaba la situación e incrementaba la incertidumbre.

He querido asimilar mi experiencia del TFG con un iceberg por el contraste entre la parte visible y la parte que queda oculta, y que sólo el propio iceberg sabe que existe. Aparentemente, el iceberg representa esa piedra en el camino. Ese impedimento por el que cuesta más avanzar. Ese objetivo contra el que puede chocar mi propia embarcación. Sin embargo, también posee una belleza incomparable que enriquece el paisaje y enriquece el propio viaje, ya que no todo el mundo tiene la posibilidad de contemplar un iceberg. Y así fue mi TFG, con una parte visible que es un documento con un número de páginas pero con una parte oculta de muchas horas de trabajo, mucho esfuerzo y mucho enamoramiento detrás. Y es que, en mi caso, yo estaba absolutamente enamorada de mi tema (y lo sigo estando) y me sentía capaz de defenderlo en inglés o en español.

Como expresaba en las líneas anteriores, el TFG no sólo ha sido la situación académica más dura, sino también en la que me he sentido más débil. una investigación es un continuo reajuste de esquemas y una continua reafirmación y autoconvencimiento de que estás haciendo lo correcto. Pero dejando a un lado lo personal, el TFG me hizo sentir débil porque era la situación más exigente a la que yo me había tenido que enfrentar con el inglés como medio para alcanzar mi objetivo. Más allá de una construcción gramatical mejor o peor escrita, desarrollar todo un documento en inglés que reflejase toda esa parte oculta del iceberg, todo ese trabajo, era un reto enormemente complicado; sobre todo teniendo en cuenta que la investigación en sí y las entrevistas las había realizado en español, lo que suponía un esfuerzo de traducción inmenso. En cambio, una vez más, el bilingüismo vino a reflejar la realidad que tenemos hoy. La realidad a la que nos tenemos que enfrentar. En un mundo global, donde tenemos acceso a todo desde cualquier rincón del mundo, desarrollar un trabajo de investigación como el TFG en inglés no sólo me dotó de herramientas a nivel académico derivadas de la pedagogía o la propia metodología de investigación educativa, sino que me permitió esforzarme por lograr expresar mi trabajo igual de bien que si lo hiciese en mi lengua nativa y me forzó a seguir aprendiendo gramática inglesa, léxico y organización en la redacción.

Además, otro de los requisitos era la defensa oral del trabajo, que también se tenía que llevar a cabo en inglés. Y lo cierto es que, siendo cien por cien sincera, ésta era la parte que menos me preocupaba. Haber llegado hasta aquí y haber conseguido elaborar un documento había sido la parte difícil.

Podía enfrentarme a una defensa oral enfrente del tribunal con seguridad y serenidad, al fin y al cabo, sólo yo conocía el iceberg en su totalidad, sólo yo lo había contemplado en mi viaje; pero lo había admirado tanto que podía reproducir su encanto a cualquier audiencia y en el idioma que me demandaran.