Celebramos el 25 aniversario de la promoción XVII


El texto que sigue fue leído por dos antiguas alumnas durante el encuentro y explica muy bien el ánimo y el espíritu que unía a esta Promoción XVII:

AMOR SALESIANO

¡Parece que fue ayer y hoy celebramos 25 años de nuestro paso por aquí!

Resumir en unas cuantas hojas todos los momentos que hemos vivido en esta casa, es imposible. Cada uno de nosotros se llevó en la mochila buenos momentos que hemos recordado con un cariño inmenso durante todo este tiempo.

Al salir de aquí, sabíamos que comenzaba una trayectoria nueva, diferente, ilusionante y en cada uno de nosotros se ha ido dibujando un camino personal enriquecido por lo que aquí vivimos en tres años. Muchos de nosotros seguimos en la docencia, otros en diferentes ámbitos, pero todos allí donde hemos desempeñado nuestra tarea llevamos el espíritu de Don Bosco que aquí vivimos.

Al decir todos, no queremos olvidarnos de los compañeros que, por desgracia, ya no están con nosotros y que vivieron con la misma ilusión esta aventura. Queremos que hoy su recuerdo esté junto a todos nosotros. Yolanda Serna, Alfonso Ruiz y Raquel Martín. Por supuesto también a aquellos que hoy no han podido compartir este encuentro y que por motivos ajenos, les ha dificultado el  acudir a nuestra llamada.

Deberíamos hacer una tesis o estudio de las muchas “parejitas” que salieron también de esta aventura salesiana. Algunas aquí presentes, otras de promociones anteriores. AMOR SALESIANO  que hacía aún más atractiva la Escuela Don Bosco.

¡Gracias Don Bosco! Muchas de nuestras familias e hijos/as son fruto de ese amor que iniciamos aquí y que aún continúa vivo. ¿Qué tendrá este sistema preventivo?... Lanzamos la propuesta para futuros doctorados por hacer.

Aunque luego tendremos tiempo para saciar la curiosidad con los nuevos espacios de nuestra querida escuela, seguro que alguno de vosotros se ha quedado impresionado de la transformación que esta casa ha tenido en estos 25 años: más aulas, una biblioteca inmensa, cafetería con mesas para todos y un montón de espacios donde han ido formándose las generaciones posteriores. Algunas de ellas también de nuestras familias cercanas, sobrinos, primos, hermanos….¿casualidad?: No, también es AMOR SALESIANO.

Os vamos a contar un poco, veréis: Muchos de nosotros hemos seguido manteniendo contacto  y también con la escuela a través de algunos profesores que han seguido estando presentes en ella. Ángel Martín, Juanjo Arnau, Goyita y Felipe junto con Amalia, NUESTRA AMALIA siempre incombustible.

Se planteó con Ángel comenzar con esta maravillosa locura de juntarnos y nos pusimos manos a la obra. Había que ser operativos y pragmáticos porque no teníamos mucho tiempo….teníamos que localizar a mucha gente sin correos electrónicos, ni móviles...los whatsapp se pusieron a funcionar y agotaban las baterías de la actividad que comenzamos a tener. Ha sido una experiencia muy gratificante y divertida. Nos parecía muy bonito y emotivo volvernos a reunir todos o casi todos.

Y hoy estamos aquí. Queremos agradecer vuestra respuesta a esta llamada desde todos los puntos de la península y fuera de ella. Eso es una prueba de reafirmar lo que antes hemos mencionado frente a la experiencia que aquí vivimos unidos. Este agradecimiento también se extiende a todos nuestros profesores, aquellos que nos enseñaron y aguantaron con mucha paciencia.

A todas las hermanas salesianas que se desvivían porque todo estuviera dispuesto y fuera de nuestro agrado. A nuestros camareros preferidos Isi y Víctor, que aguantaron esos momentos cantarines interminables entre clases. Nuestra portera dicharachera, Amalia…a la que cambiábamos continuamente su segunda vocal sin poder remediarlo……”Sin todos ellos no hubiera sido lo mismo”.

Vayan nuestras disculpas si algo encontráis que ha fallado. Esperamos y deseamos que todo lo que hemos preparado sea de vuestro agrado. Hemos puesto nuestro corazón, tiempo y mucho cariño para que disfrutemos de lo lindo este maravilloso día, tarde... y noche.  M. Pardo