La metodología Reggio Emilia

Tras realizar los dos primeros períodos de prácticas durante la carrera en centros de segundo ciclo de infantil (3-6 años) no podía dejar pasar la oportunidad de aprender del primer ciclo (0-3) en el que sería mi último período de prácticas. Siempre me había atraído y sentía ganas por explorar y saber desenvolverme en este primer ciclo de infantil, como sabemos, tan importante y determinante en el niño, para su posterior vida adulta pero, bajo mi punto de vista, no tan reconocido aún en la educación infantil. A la vista está la escasa oferta-demanda de este primer ciclo a la hora de elegir centro de prácticas, por eso, la manera de hacer o la pedagogía que poner en práctica en el aula con los niños era mi segunda preocupación o interés sobre el centro de prácticas.

La metodología Reggio Emilia es una de las metodologías de innovación de las que nos habían dado algunas pinceladas en la carrera. Era una de las que más me interesaba y quise profundizar dedicando mi TFG a esta metodología.

En nuestro país actualmente es una pedagogía de innovación, puntualizo en nuestro país, puesto que este enfoque nace después de la II Guerra Mundial en la población de Reggio Emilia, situada en el norte de Italia, teniendo un gran éxito en otros países como en países nórdicos y Estados Unidos ya desde hace años. En la actualidad está reconocida como una pedagogía de calidad. Alfredo Hoyuelos, profesor de la Universidad Pública de Navarra y coordinador de talleres en las Escuelas Infantiles de Pamplona ha sido el mayor difusor de la pedagogía de Reggio Emilia en nuestro país.

Voy a nombrar algunos de los aspectos característicos de esta metodología:

  • La metodología Reggio Emilia es iniciada por Loris Malaguzzi y se basa en la creencia de que los niños y niñas tienen capacidades y potencialidades y que construyen su propio conocimiento en relación con su entorno.
  • El cuidado del entorno, la distribución del espacio en el aula y los materiales son muy importantes. Esta foto del aula muestra la metodología reggiana, los espacios, la luz, los materiales naturales y las diferentes posibilidades que ofrecen estos.
  • Dos valores característicos son la escucha y el respeto.
  • Motivar al niño a construir sus propios pensamientos a través de diferentes lenguajes. Se valoran las diferentes formas de comunicación, no solo el lenguaje hablado que los adultos tomamos como lenguaje principal, sino que se valoran las muchas otras formas que los niños tienen de comunicarse, los diversos lenguajes con los que interaccionan y se comunican con sus iguales, estos son los conocidos como “Los cien lenguajes de los niños” y como dice Malaguzzi al finalizar su poema El niño tiene cien lenguas (y además cien, cien, y cien) pero se le roban noventa y nueve.
  • La pareja educativa en el aula y la formación permanente del profesorado.
  • La participación social y de las familias que permite un intercambio personal que enriquece la educación.
  • Los espacios verdes donde los niños pueden estar en contacto con la naturaleza (patios, huertos…)
  • La figura del atelier. Se trata de un artista que realiza propuestas en el taller, un espacio donde se ofrecen diferentes instrumentos y técnicas, donde los niños experimenten y se enriquezcan de una manera más sensible con el arte.
  • El trato de las emociones de manera global, dejando espacio de libertad al niño para que pueda vivenciar de forma natural las emociones.

Con el apoyo de mi tutora Mar Martínez pude realizar las prácticas del Grado de Maestro en Educación Infantil en la Escuela Reggio que basa su ideología educativa en Reggio Emilia, Aucouturier y Pikler varias metodologías innovadoras que coinciden en posicionar al niño como protagonista. En esta escuela pude poner en práctica el proyecto que diseñé en el aula de “La Casita” con niños de 2 años de edad. Con el proyecto pretendí tratar las diferentes emociones respetando la idea reggiana de vivir las emociones a través de las experiencias en entornos que ofrecen la oportunidad de expresarse libremente. En un espacio de libertad de expresión para el niño, donde pudiera experimentar de manera natural las diferentes emociones a través de propuestas en el taller para descubrir y experimentar con materiales diferentes. Esta foto corresponde a una de las propuestas en la que los niños experimentan mezclando diferentes colores.

Actualmente me sigo formando por esta línea, realizando un curso sobre la práctica psicomotriz de Bernard Aucouturier.