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Nuestro alumno Álvaro Sierra nos explica cómo la combinación de Aprendizaje y Nuevas Tecnologías nos ha abierto muchas puertas del conocimiento

Debido a la situación que ha traído consigo la COVID-19, hemos tenido que reinventarnos, cambiar nuestro modo de vida tratando de ajustarnos a las nuevas circunstancias. En esta nueva situación, hemos experimentado en diferentes grados, la necesidad de un uso constante de las nuevas tecnologías, un uso que en gran parte, se ha fundamentado como una herramienta de trabajo indispensable para nuestro día a día. Una herramienta que hemos debido de aprender a usar correctamente, y dirigirla hacia la consecución de nuestros propios objetivos, dirigirla hacia nuestro propio desarrollo.

Hasta hace relativamente poco, hemos vivido con demasiada rapidez, nos hemos acostumbrado a la impaciencia, a querer algo en el momento y buscarlo con deseo, cueste lo que cueste. Hemos paralizado bruscamente este estilo de vivir, un estilo donde no cabía contemplar la belleza del paisaje urbano que nos rodeaba. Un estilo donde leer un libro al atardecer en el balcón no estaba contemplado. Un estilo donde aplaudir a una misma hora toda una nación como símbolo de agradecimiento, tampoco estaba contemplado. Aunque todo esto no estaba en nuestras mentes, lo hemos hecho, adecuándonos a la situación y dando una respuesta eficaz y acorde a lo que nos demandaba.

Esta actividad, sin duda, me ha hecho evolucionar como futuro docente. He experimentado las distintas dudas que un alumno puede encontrar al enfrentarse cara a cara con un ejercicio del que desconoce previamente su dinámica.

La cultura no ha dejado de fomentarse, el aprendizaje ha continuado y nos hemos tenido que ajustar a él. La combinación de aprendizaje y nuevas tecnologías nos ha abierto muchas puertas del conocimiento, actividades que jamás hubiésemos hecho en condiciones normales, las hemos desarrollado con éxito. Este es el caso de una actividad que se nos propuso en la asignatura de historia del arte, asignatura que pertenece al tercer curso del grado de educación primaria. La actividad consistía en realizar un tour virtual por un museo para así enseñar arte a niños de primaria.

Al principio, me encontré perdido, pero a medida que fui trabajando y estudiando las distintas posibilidades que tenía de realizar esta actividad, comprendí que cuando los estudiantes investigan y se “enfrentan” directamente con el contenido, esta interacción genera un aprendizaje significativo y permanente en el alumno. No hay aprendizaje tan real como el que produce la propia experiencia, la necesidad de resolver un problema desde tu propia iniciativa. Por eso, debido a este criterio, basé mi actividad en un juego de búsqueda, que al partir de una pista, el estudiante tuviese que relacionar el cuadro que estaban visionando con el siguiente, esto le generaría la necesidad de conocer la respuesta que escondía cada premisa.

Esta actividad, sin duda, me ha hecho evolucionar como futuro docente. He experimentado las distintas dudas que un alumno puede encontrar al enfrentarse cara a cara con un ejercicio del que desconoce previamente su dinámica. Al final, la resolución de esta actividad no se aleja tanto de la realidad que hemos vivido; aunque nos invadan los problemas, la actitud que mostremos ante ellos, será determinante para solucionarlos.

A continuación se muestran los tres vídeos resultantes de la actividad del tour virtual por un museo: