Libro Blanco de la profesión docente y su entorno escolar

El análisis contenido en el Libro se divide en dos grandes bloques: los docentes y la transformación del sistema educativo, la profesión docente y cómo gestionar el cambio educativo. El apartado referido a la profesión docente se divide a su vez en cuatro capítulos: hacer atractiva la profesión docente, el diseño de la profesión docente, la evaluación, dirección, orientación e inspección y carrera docente.

Del análisis de la situación tanto a nivel internacional como nacional de los temas contenidos en los tres bloques se derivan veinte propuestas, que tienen como finalidad la conversión de la profesión docente en una “profesión de élite” (p. 7), capaz de responder al nuevo protagonismo y las nuevas responsabilidades que debe adquirir la escuela. 

Se trata de aprender a aprender, de llegar a ser pensadores y aprendices autónomos, de resolver problemas, de trabajar en equipo, conocer la realidad, se trata de adaptabilidad en un mundo global de tecnologías, conflicto y complejidad. Se trata de la alegría de aprender y del placer de usar lo aprendido en todos los aspectos de la vida” (pp. 6-7).

Entre las propuestas concretas contenidas en el Libro Blanco se pueden destacar:

  • La formación de los docentes articulada en tres etapas: formación de grado, seguida de una prueba de selección nacional para ingresar en el proceso de profesionalización y especialización docente; máster teórico-práctico de un año de duración impartidos por una red de Centros Superiores de Formación del profesorado para cuyo acceso se establecerían pruebas nacionales por áreas de conocimiento. A continuación se iniciaría un periodo de formación de tres años, a modo de MIR educativo, durante el cual tendrían la condición de Docentes en Prácticas (DEP). Tras los tres años de formación, aquéllos docentes que deseasen ingresar en la función pública docente deberían superar una evaluación final para comprobar la adquisición de las capacidades necesarias para el desempeño de la tarea docente.  
  • La formación tanto inicial como permanente del profesorado debería impartirse en Centros Superiores de Formación del Profesorado. Sin embargo, parte de dicha formación debería realizarse en centros educativos para favorecer la formación conjunta del claustro.
  • Evaluación sistemática y periódica de los docentes de todos los niveles y cuerpos educativos, a través de los siguientes parámetros: portfolio del docente, progreso educativo de los alumnos, observación del docente en el aula, evaluación de los resultados del centro. Entre los criterios fundamentales a seguir en la evaluación se señalan la opinión de los alumnos medida con cuestionarios, la relación del docente con las familias, la participación del profesor en actividades del centro y la evaluación por parte del centro.
  • Desarrollo de la carrera docente a través de tres posibles vías: progreso académico (se propone un recorrido desde el ejercicio de la docencia en el aula hasta el ejercicio de la docencia a nivel universitario, pasando por figuras como tutor de prácticas, inspector o miembro del Consejo Pedagógico del Estado); progreso en la gestión docente (desde profesor hasta profesor de gestión); y progreso en el mismo puesto de trabajo (caso en el que se podría reconocer la calidad del desempeño docente a través de becas de formación, permisos sabáticos para ampliar estudios, o incentivos honoríficos y económicos).   

Éstas son sólo algunas de las propuestas contenidas en el documento, entre las que también se encuentran propuestas dirigidas a reformular la dirección de los centros educativos, la inspección, la orientación, así como la estructura investigadora formativa. El documento termina con un grupo de propuestas dirigidas a gestionar el cambio, y que tienen como protagonistas a los centros educativos.

Invitamos a toda la comunidad educativa, especialmente a los actuales docentes en formación, a consultar el Libro Blanco y a iniciar un proceso de reflexión y discusión no sólo sobre las propuestas contenidas en el mismo, sino sobre las implicaciones para la práctica educativa, la función docente y, sobre todo, la educación y formación del alumnado.