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Introducción a la Teología del Proceso. Guía para perplejos

La Teología del Proceso, también llamada Filosofía del Proceso, o pensamiento procesual, es una perspectiva teológica, un movimiento contemporáneo de teólogos, que tiene como principal cabeza visible al filósofo británico Alfred North Whitehead (1861-1947).

Aunque conocida en Europa, esta teología tiene sus raíces en América y se ha extendido por todo el mundo anglosajón. De otro lado, no ha tenido el mismo seguimiento en el sur de Europa.

La crisis de la teología y del pensamiento cristiano debería movernos a buscar, en diálogo otras perspectivas como esta, nuevos horizontes que permitan una mirada más global y que a la vez integre la concreción de la experiencia personal. José Luis, el autor, cree sinceramente que la Teología del Proceso ha intentado este ejercicio y lo ha conseguido en buena medida. Está convencido de lo que dice Guillermo Armengol cuando afirma que podría haber existido un mayor diálogo entre la teología católica con la Teología del Proceso y que podría haber sido muy beneficioso: «Pensamos que un mayor interés hacia la teología del proceso, al menos su discusión, hubiera podido enriquecer muchos contenidos de la teología católica moderna y cristiana en general» (Armengol, 2007).

Este libro, fruto del tiempo de confinamiento, tiene como finalidad exponer algo que pertenece a su Proyecto de Investigación (el tiempo en la física, en la filosofía y en la teología). Desde hace unos años ha estado trabajando en este tipo de teología que presenta un Dios cercano, un Dios a la mano. No es preciso, según estos autores, escoger entre Dios «o» el mundo, entre el «más allá» y el «más acá», como ha propuesto la cultura secularista y atea. Escogeremos a Dios «y» al mundo (J. B. Cobb). Esto sólo es posible arrebatando a la trascendencia su espléndido aislamiento (teísmo «sobrenaturalista») e insertándola en la historia humana. Si Dios no influyera en cuanto Dios en el mundo por su presencia amorosa, querría decir que estaría alejado de nuestros sufrimientos, y que sería en definitiva un ser indiferente para el hombre.

El libro se presenta como una introducción, no exenta de una pizca de humor (Guía para perplejos), y en un lenguaje sencillo adaptado a muy diversos públicos.