Promoción de la actividad física en la jornada escolar: los recreos activos

El colegio y el instituto, aun no siendo los únicos espacios donde actuar, tienen sin duda una posición sin igual en la promoción de la actividad física (AF). En dichos espacios los niños y adolescentes permanecen 5 horas o más al día durante 9 meses en, al menos, los 10 años del periodo de escolaridad obligatoria. Sin embargo, durante gran parte de ese tiempo los sujetos realizan actividades sedentarias o muy poco activas. Para los mencionados centros educativos sigue siendo todo un reto ofrecer a sus estudiantes experiencias de ocio activo y de aprendizaje apropiadas a su etapa de desarrollo; un desafío que reclama una profunda reflexión y revisión de la política que cada centro tiene al respecto (Moral, 2015).

Gran parte del tiempo que permanecen los niños y adolescentes en el colegio, se destina a actividades sedentarias o muy poco activas

Poco se sabe acerca de las oportunidades ofrecidas a los escolares de primaria para estar físicamente activos en la jornada escolar aunque, a tenor de los resultados de los pocos estudios existentes, parece que los centros escolares están desaprovechando su situación privilegiada en la promoción de la actividad física (Moral, 2004, 2015; Stratton, Ridgers, Fairclough, y Richardson, 2007; Verstraete, Cardon, De Clercq, y De Bourdeaudhuij, 2006; Waring, Warburton, y Coy, 2007). Muchos de los estudios existentes indican que el esfuerzo cardiosaludable que realizan los escolares durante los recreos de la jornada escolar cumple en poca medida con los niveles recomendados (invertir el 40-50% del tiempo de recreo en AF de moderada a vigorosa intensidad o AFMV) (Ridgers, Salmon, Parrish, Stanley, et al., 2012). Estos y otros estudios también sugieren que las intervenciones diseñadas a tal efecto deberían tener en cuenta los determinantes para la práctica de AF que muestran los sujetos de esta población escolar (Montil, 2004), por ejemplo, el género, la obesidad y el nivel de dominio motor.

Para incrementar los niveles de práctica de actividad física, apostamos por experimentar formas alternativas e intervenciones innovadoras, económicas y fáciles de implementar durante la jornada escolar

Apostamos por experimentar formas alternativas e intervenciones innovadoras, económicas y fáciles de implementar, que están demostrando buenos efectos sobre los cambios de comportamiento de AF y que, por consiguiente, pueden ayudar a las escuelas a promover la AF durante los recreos, especialmente entre las niñas, los sujetos obesos y/o sedentarios (Bagby y Adams, 2007; Jago y Baranowski, 2004; Nettlefold, McKay, Warburton et al., 2011; Ridgers et al., 2012):

  • Crear zonas de juegos activos, proporcionando equipamiento o material de juego durante los períodos de recreo. Además, los maestros/profesores deberían alentar (NO OBLIGAR) a los niños a ser activos y a jugar con el material lúdico. Se debería informar/formar a los profes sobre cómo pueden organizar de manera eficiente las actividades, juegos, deportes…garantizando un uso óptimo los recursos disponibles (p.ej., el equipamiento, las instalaciones, el tiempo…). 
  • Insistir en las actividades que puedan ser fácilmente transferidas del patio de recreo al tiempo libre extraescolar y viceversa (p.ej., saltar a la cuerda, jugar con el disco volador, los juegos de pelota, patines y monopatín…).  
  • Delimitar claramente las zonas de juego y establecer prioridades de uso en función de la actividad a desarrollar para favorecer la participación de todos, independientemente del sexo, la edad o el nivel de habilidad motriz.
  • Implementar un sistema de supervisión adulta durante el tiempo del recreo que garantice la seguridad física y emocional de un espacio de diversión para todos y también para enseñar a los escolares juegos activos y divertidos, desafiantes y estimulantes.
  • Utilizar marcas de pintura creativas y coloridas para delimitar el espacio y distribuir equitativamente a los escolares practicantes por el patio de recreo. P.ej., cuadrados, laberintos, rayuelas, castillos, escaleras. 
  • Aumentar, siempre que se pueda, el tiempo asignado al recreo en la jornada escolar. Lo recomendable sería dedicar dos periodos de 30 minutos dentro de la jornada escolar (algunos estudios informan de efectos contradictorios de esta medida si no viene acompañada de otras actuaciones complementarias).
  • Espaciar las oportunidades para estar activo a lo largo de la jornada; por ejemplo, no ubicando el recreo antes o después de la clase de Educación Física (EF).
  • Dotar al tiempo y el espacio de recreo del suficiente equipamiento deportivo (canastas de baloncesto, redes de voleibol, mini-tenis, espalderas, etc.) e incrementar la disponibilidad de material (cuerdas, gomas, balones, bancos, toboganes, etc.) e instalaciones del propio centro para que los escolares lo usen de manera habitual. Hacer que un profesor de EF instruya a los estudiantes sobre su uso adecuado.
  • Ofertar actividades complementarias desde los Departamentos de Educación Física que se ajusten a los gustos y necesidades de los escolares, con especial atención en Secundaria a las chicas (según sus gustos e intereses) y a los estudiantes obesos y/o sedentarios. Los deportes de equipo (competiciones de futbol-sala, baloncesto, bádminton, voleibol, etc.) y las actividades físicas organizadas pueden ser una buena propuesta, pero también se deben proponer otras alternativas de ocio lúdico menos estructuradas (p.ej., juego libre, actividades activas recreativas cooperativas, juegos tradicionales, bailes, aeróbic, pilates, yoga, parkour, patinaje).

Aunque esta cuestión necesita más estudio, algunos trabajos sugieren que la posibilidad de las escuelas para ofrecer oportunidades a los escolares de incrementar sus niveles de AF, es independiente de la organización y estructura del centro y se relaciona más con el establecimiento de prioridades y la toma de decisiones de los directores de los centros (Barnett, O'Loughlin, Gauvin, Paradis, y Hanley, 2006). Esto en la actualidad sigue siendo todo un reto, un desafío que reclama una profunda reflexión y revisión de la política que cada escuela tienen al respecto (Moral, 2015).

Referencias bibliográficas:

  • Bagby, K., y Adams, S. (2007). Evidence-based practice guidelines: Increasing physical activity in schools-kindergarten through 8th grade. The Journal of School Nursing, 23, 137-143.
  • Barnett, T. A., O'Loughlin, J., Gauvin, L., Paradis, G., y Hanley, J. (2006). Opportunities for student physical activity in elementary schools: A cross-sectional survey of frequency and correlates. Health Education & Behavior, 33(2), 215-232.
  • Jago, R., y Baranowski, T. (2004). Non-curricular approaches for increasing physical activity in youth: A review. Preventive Medicine, 39(1), 157-163.
  • Montil Jiménez, M. (2004). Determinantes de la conducta de actividad física en población infantil. Tesis doctoral. Universidad Politécnica de Madrid.
  • Moral, L. (2004). Compromiso cardiovascular de la jornada escolar. Madrid: CV Ciencias del Deporte.
  • Moral, L. (2015). Estudio del compromiso cardiovascular durante la jornada escolar en Educación Primaria. Tesis Doctoral. Facultad de Formación de Profesorado y Educación, UAM, Madrid (recuperado de: https://repositorio.uam.es/handle/10486/666626).
  • Nettlefold, L., McKay, H., Warburton, D., McGuire, K., Bredin, S., y Naylor, P. (2011). The challenge of low physical activity during the school day: At recess, lunch and in physical education. British Journal of Sports Medicine, 45(10), 813-819.
  • Ridgers, N. D., Salmon, J., Parrish, A., Stanley, R. M., y Okely, A. D. (2012). Physical activity during school recess: A systematic review. American Journal of Preventive Medicine, 43(3), 320-328.
  • Stratton, G., Ridgers, N. D., Fairclough, S. J., y Richardson, D. J. (2007). Physical activity levels of normal‐weight and overweight girls and boys during primary school recess. Obesity, 15(6), 1513-1519.
  • Verstraete, S. J., Cardon, G. M., De Clercq, D. L., y De Bourdeaudhuij, I. M. (2006). Increasing children's physical activity levels during recess periods in elementary schools: The effects of providing game equipment. The European Journal of Public Health, 16(4), 415-419.
  • Waring, M., Warburton, P., y Coy, M. (2007). Observation of children's physical activity levels in primary school: Is the school an ideal setting for meeting government activity targets? European Physical Education Review, 13(1), 25-40.