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Mi experiencia trabajando con mujeres y niños víctimas de violencia de género

Hace unos meses tuve la “suerte” de poder trabajar como integradora social en el SAVG de Madrid (Servicio de Atención a la Violencia de Género). Digo suerte porque he tenido la oportunidad de conocer verdaderas superheroínas y en muchos casos también supermamás, pues venían con sus hijos e hijas a pedirnos ayuda.

Muchas sabían de nuestro servicio, otras tantas nos conocían una vez que denunciaban en comisaría y desde allí las derivaban a nuestro centro de emergencia.

Mis jornadas laborales eran largas y pasaba mucho tiempo con las mujeres debido a que yo era la encargada de estar en el piso donde estaban alojadas y me quedaba cuidando de sus hijos cuando mis compañeras las atendían o tenían que ir a algún juicio o cita en particular.

Jornada contra la Violencia de Género

El centro, como he dicho, es de emergencia y por tanto una vez que llegan allí no pueden salir a la calle ni se les permite tener los télefonos móviles, todo por seguridad de ellas y los menores en el caso que vengan con hijos o hijas. Obviamente, aunque parezca carcelario, no es una cárcel, y una mujer puede darse de alta del servicio cuando quiera.

Cuando llegan son valoradas por una psicóloga, una abogada, una trabajadora social, una educadora social y posteriormente se les deriva a un centro donde la mujer no tenga zona de riesgo y en donde ya pueden salir a la calle, escolarizar a los hijos, y se les ofrece además de atención psicológica a través de terapias y talleres grupales e individuales, una orientación laboral para fomentar su autonomía (si no tienen trabajo).

No quiero que se quede en una utopía, hagamos que un futuro tenga que desaparecer este día tan triste y no tengamos que estar reivindicando cada 25-N porque no para de aumentar el número de mujeres asesinadas.

Supuestamente en el centro de emergencia solo deberían pasar hasta un máximo de 72h y luego se las derivaría a un centro, pero los centros están desbordados, casi sin plazas y he visto madres con hijos que se han llegado a pasar has una semana esperando la plaza.

Ellas, aunque aún no se lo crean, son las verdaderas valientes, las que a pesar de no tener dinero, puesto que el marido es quien se encarga de gestionarlo, tengan a la familia lejos o bien no les apoye sobre la situación de maltrato que sufren en el hogar, han sabido detectar la violencia y decir BASTA.

Todas ellas decidieron plantar cara a su agresor y salir a la calle (muchas de ellas pudieron hacerse una pequeña maleta pero otras tuvieron que salir con lo puesto y un bebé bajo el brazo, incluso las había con 3 o 4 niños llorando por qué no sabían dónde iban a ir). Niños de los que los medios e instituciones parecen olvidarse, puesto que son los que menos culpa tienen y los que más sufren, verdaderas víctimas directas de la violencia machista. Se os caería el alma si os invitase a pasar un día allí, muchos, por no decir todos, han sido testigos de las palizas, gritos y discusiones fuertes entre otras cosas que ha tenido sus respectivas madres con su padre, pareja o expareja; otros tantos, hasta han recibido maltrato físico y sí, cuesta decirlo, pero he conocido también que no sólo han recibido golpes si no que han abusado de ellos y ellas sexualmente.

Jornada contra la Violencia de Género. EscúchameTambién

Como integradora social y futura educadora social, yo no creo que sólo sea una cuestión de las educadoras, trabajadoras sociales, ni de las mujeres cambiar esto, es un problema social muy grave y es un deber de todas pero también de todos.

El patriarcado es un sistema muy arraigado en nuestra sociedad y no debemos mirar para otro lado, debemos detectarlo y cambiarlo, pero nosotras solas no podremos. Hombres y chicos que estáis aquí, os necesitamos para parar tanta violencia que llevamos años y siglos sufriendo (y no lo digo yo, la historia lo demuestra).

Que no os engañen, el feminismo no es lo contrario al machismo. ES IGUALDAD. El feminismo lucha porque ninguna familia tenga que llorar porque su hija sea la siguiente asesinada por violencia de género.

Todas y todos los que estamos aquí, el día de mañana seremos futuros y futuras educadoras o maestros, en nuestras manos está parar esto de alguna manera. Para ello tenemos que empezar a educar a los más jóvenes y reeducarnos nosotros y nosotras mismas con una perspectiva de género, y sólo así conseguiremos mejorar esta sociedad. Contra la violencia de género. NI UNA MENOS.

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